Manuel Mialdea Lozano
Bienvenido a mi Blog. Un pequeño espacio donde compartir nuestra común afición a la caza y al campo. Gracias por visitarme

miércoles, 11 de febrero de 2015

MONTERÍA EN LA REAL ENCOMIENDA CASTILLO DEL MOCHUELO

Amigos de mi blog:

Hoy menos literatura y más imágenes: Nuestro amigo Juan de Dios Bonilla & Wife grabaron este divertidísimo vídeo cuya ruta de acceso es:

1º entrad en http://www.naturalezacazaypesca.com/ y a continuación
2º clicad en vídeos y elegid Caza Mayor
3º Buscad la montería de la Real encomienda Castillo del Mochuelo, que está la primera..y hacer clic sobre ella.


Por si alguno es tan torpe como yo podéis entrar directamente en el enlace

http://www.naturalezacazaypesca.com/index.php?option=com_allvideoshare&view=video&slg=montear-en-la-real-encomienda-quot-castillo-del-mochuelo-quot&orderby=default&Itemid=67




Personalmente os recomiendo que exploréis a fondo la web. Encontrareis muchas y divertidas filmaciones caza mayor y menos así como de pesca.

Ojala os lo paséis tan bien como yo . Sin más os dejo tranquilos para que os empapéis de lances.

Un fuerte abrazo.

Lolo







martes, 13 de enero de 2015

UN LANCE DE REMATE

Amigos de mi Blog:

Hoy os traigo el artículo que publiqué en TROFEO en diciembre pasado titulado UN LANCE DE REMATE. Yo lo nombré como "Un día para no olvidar" y con razón lo cambiaron en la redacción pues no hacía referencia para nada a la caza, pero es que para mi fue eso, un día para no olvidar.

                Mis cuchillos de remate. El de la izquierda es el protagonista de esta historia-

Por otra parte y dado que no soy capaz de escanear con la fidelidad y tamaño necesarios para leer con comodidad, he añadido al final el texto directamente del documento original, si es que consigo encuadrarlo debidamente. Soy un total inútil para la informática.

También he de dejar claro que este relato lo entresaqué de uno de los capítulos de mi próximo libro de editaré con el título de "Desde el 2 de Los Caserones", pero eso será cuando termine de vender "40 años monteando narrados en primera persona". Desde aquí os animo a haceros con alguno de los ejemplares que me quedan. Con escribirme a mi correo lolomialdea@gmail.com y os informaré de las últimas condiciones de compra, sumamente ventajosas.





 
                              Y aquí el prometido texto original


        Un Día para no olvidar.

(Alcornocosas 26 de febrero de 1995)



Mi cumpleaños, ¡Valla tela!
Decidió Horacio cortar la montería de una manera muy rara, y es que con una finca así uno puede hacer filigranas, y como la Loma permanecía abierta decidí volver a mis comienzos en aquella casa y ponerme en el paso donde solía los primeros años, el numerado como 14 de la Loma de la Higuera y en la misma compañía de entonces, junto a Isa, que grabó el lance, y Rafa Cadenas. ¡Todo un lujo!
Llevaba porteando desde que me casé un extraordinario cuchillo de monte regalo de los hijos de Gabino, nuestro Guarda. Se trata de una verdadera obra de arte: Cruceta de plata maciza con un venado repujado a cada lado y empuñadura de asta de venado, igualmente grabada por un lado con un venado acosado por perros y un cochino en la roseta. Una maravilla como digo, pero una nulidad a efectos prácticos al ser en exceso pesado, estar descompensado y tener el mango demasiado grueso, pero les había prometido que lo bañaría en sangre y no cejé en el empeño hasta que en este día lo conseguí. Inmediatamente lo colgué como adorno en mi casa y aquí sigue, mientras yo volví a mi viejo “Muela” con hoja transformada a mi gusto.
A medida que se nos acercaban los perros entraban más y más reses cervunas. En una ocasión se pandeo una torada de machos por el regajo de la derecha y a pesar de que Rafa e Isa me aseguraban que iba un venado entre ellos yo solo veía varetos. Lo tiró mi amigo con su Express y se quedó con él. ¡Ole sus cojines!
Aquello tuvo la  virtud de liberarme del deseo de que el matara primero, que yo estaba harto de tirar balas y él, por mor de su trabajo en Doñana, apenas si monteaba.
Al poco rato sentimos una ladra bien por encima de nosotros y todavía muy lejos, y por “las maneras” supimos que de un cochino se trataba. El caso es que pronto les dio esquinazo a los perros y se hizo el silencio, hasta que suelta Isa:
           -¡El cochino, el cochino derechito!, y se puso a filmar.
En efecto, justo enfrente un cochino de buen porte bajaba “engalgado” pendiente abajo.
Me eché el rifle a la cara y lo vi tan claro a pesar de que me entraba de pico que, casi sin querer, apreté el gatillo y salió el marrano dando tumbos cayendo al carril frontero, se medio repuso y siguió rodando pendiente abajo hasta acabar en el arroyo.
           -¡Jesús, que tiro! ¿Pero como no lo has dejado que cumpliera? No espera, no me respondas. ¡Lo tenias clarísimo!, y empezamos a reír los tres con la ocurrencia de Rafa, y es que me conoce tan bien………..
Pero el bicho seguía vivo y lo sentíamos resollar en su intento de escurrirse arroyo abajo, y como ni Rafa ni yo permitimos que las reses sufran más de lo imprescindible, decidimos que el bajaría al remate con el Express y yo guardaría el paso por si algo entraba. ¡Para eso estábamos dos escopetas en el puesto, que era una huida de responsabilidad!
En el poco rato que tardó en llegar, algunos perros buenos que la habían seguido por el rastro ya la tenían agarrada y a sus ladridos acudieron algunos más, formalizándose el agarre en toda regla, por lo que mi amigo no pudo hacer la faena encomendada por temor a herir algún perro.
           -¡Lolo, baja con el cuchillo, que esta está muy entera y va a tardar mucho en entregarse!, me gritó Rafa que no llevaba arma de mano.
¡Cualquier cosa me estaba pidiendo con lo que a mí me gusta rematar a cuchillo!, y encima la cochina, que eso era pero muy grande, tenía ganas de pelea. ¡Tiempo me faltó para bajar como un rayo en busca de la “batalla”!.
¡La escena que me encontré era bellísima en toda su carga de dramatismo! En su pelea con los perros la zarza donde se encontraba aculada se había convertido en una bóveda, y donde antes hubiera sido imposible entrar sin un “calabozo” ahora se podía penetrar a pie erguido. Además estaba efectivamente más que viva pues el tiro, hecho de frente, la había partido por detrás, casi en el rabo, y andar no podía mucho, pero se mantenía levantada de adelante dando unos tremendos jetazos y bocados a los perros. No me lo pensé dos veces y me fui a por ella, pero Rafa, razonable, me sujetó diciéndome:
-¡Quieto parao! Espera a que lleguen perros de fuerza que la cosa esta peliaguda!, y no pude por menos que darle la razón.
Yo sufría y gozaba a la vez, y en cuanto llegaron un par de “amastiaos” y medio la sujetaron, uno por la oreja y el otro por los jamones, hice mi primer intento serio de rematarla. ¡Ni pa el demonio! En cuanto me vio cerca pegó un empellón que me obligó a retroceder mientras castañeaba los dientes como una leona. ! Que bicho tan valiente!
Isa, que mientras tanto grababa el meneo desde el carril, nos llamó diciendo:
           -¿Pero qué pasa ahí abajo?
           -¡Que no hay manera de entrarle hasta que no la sujeten mejor!, pero tu estate tranquila, le respondió Rafa.
Pasaron otro par de minutos hasta que a aquel jaleo tan grandísimo acudieron dos mastines “verdinos” que se tiraron a ella sin siquiera pararse, que en su impulso hasta arroyaron varios compañeros y que al hacer presa obligaron a la marrana a girarse dándonos la espalda.
           -¡Ahora, Lolo, ahora!, me impelió Rafa, y yo, que ya estaba en camino, me eché encima del bicho y con todo el peso de mi cuerpo le hundí la enorme hoja de cuchillo hasta la cruceta. ¡El animal exhalo un gruñido agónico e hinco las manos y yo pegué un salto atrás para ver el efecto de la puñalada!
           -Tranquilo que ya está muerta, me dijo Rafa a mi lado.
           -Ya lo veo. ¿Tú has visto en la vida cuchillada tan fulminante? ¡Cojonudo, es que parece que le hubieran dado la puntilla!, exclamé verdaderamente extrañado de lo mortal que había resultado la hoja de aquel flamante cuchillo.
           -¡Es que eso no es un machete, es una espada, contra!, me dijo sonriendo mi compañero de tantas fatigas.
Un rato permanecimos dejando que mordieran a su gusto los perros sin importarnos si algo mas cumplía al paso y luego los foreamos para que no la destrozaran y emprendimos la retirada.
           -A costado trabajillo, ¿No?, dijo Isa.
           -Ni te lo puedes ni imaginar. ¡Qué bocados pegaba la fiera esa!, le dije aun excitado por el remate.
           -Anda, toma este trapo y límpiate la sangre, que pareces un matarife, me dijo Rafa tendiéndome una toalla que llevaba en el zurrón, y es que estaba de sangre desde el pelo a los zahones.
La verdad es que ni me acuerdo de si tiramos algo más o no. ¿A quién le importa? Había vivido uno de esos momentos inolvidables que tanto buscas en el monte y que tan pocas veces encuentras y me sentía henchido. Además había cumplido mi promesa de mojar en sangre aquel cuchillo tan bonito.

Isa lo grabó todo con la cámara, desde el tiro, pasando por su espectacular caída rodando, hasta la  escena del agarre……! Pero desde su atalaya! En el fragor del momento no caí en pedirle que bajara y solo se aprecia en la película el moverse del monte y los sonidos del lance. ¡Suficiente testamento!

Recibid un fuerte abrazo y besos para las señoras.

Lolo Mialdea





jueves, 18 de diciembre de 2014

ARTÍCULO EN CAZA MAYOR: "UNA CURA DE HUMILDAD" y una al aclaración al anterior post

Amigos de mi Blog:

Os ruego que leáis lo siguiente con la mayor atención.

Antes de comentaros algo sobre la entrada de hoy correspondiente al Nº 188 de la revista CAZA MAYOR de noviembre de 2014 (Una cura de humildad), cosa que hago porque si no se me van a acumularlas que tengo pendientes y porque se que os gustará, quisiera aclararos una cosa.
Hace solo un par de días hice una entrada ligada a Cazaworld para vender mi libro "40 años monteando narrados en primera persona" a través de su armería on line con el 10% de descuento. Pues bien, me han llegado varios correos preguntándome si esa oferta anulaba la que personalmente tengo asumida: Mandaros el libro dedicado a vuestro domicilio, sin gastos de envío, que son asumidos por mi. Del mismo modo me comentaban que se sienten retraídos al estar ligada a la compra de artículos por valor de 100€ o más. ¡No tiene nada que ver una cosa con la otra! La oferta de Cazaworld debe entenderse como un detalle para con sus clientes y amigos.
Sin embargo, y ya que ese 10% existe en una parte del mercado, me siento moralmente obligado a aplicar al menos un 5% de descuento (y así no perjudicar a armería Cazaworld), tanto para los ejemplares que venda personalmente a través de mi correo electrónico (lolomialdea@gmail.com) como a todas las librerías y armerías donde se puede adquirir, cosa que les comunicaré al punto. Esto significa que desde ahora mismo el precio pasa a ser de 38€ en lugar de los 40 vigentes hasta el día de hoy. Espero haber aclarado lo anteriormente expuesto así como expresar toda mi simpatía y agradecimiento hacia Cazaworld puesto que la idea fue de ellos.
Tras consultarlo con Bernardo, gerente de Cazaworld, ha entendido perfectamente el equívoco y me contesta con el siguiente texto que demuestra su hombría de bien:
Hola Lolo:
Parece que el post ha llevado a confusión.  Para evitar el malestar a todos, además de ese texto, puedes decir que Cazaworld aplica el descuento a cualquier compra, es decir, que no hace falta llegar a los 100 euros de compra para aplicar el descuento.  Cualquier compra que venga de tus lectores y amigos tendrá el 10% de descuento.
Ahora lo cambio en la web y tu lo puedes añadir al texto antes de irte de viaje.




















Al respecto de la entrada de hoy poco puedo decir salvo que os recomiendo su lectura. Si lo he hecho bien, "que Dios me lo premie, y si no que me lo demande". Esto es completamente gratis. Jeje.

El enlace directo es: http://lolomialdea.blogspot.com.es/ y a través de el accederéis directamente al escaner de original del artículo "Una cura de humildad"






lunes, 15 de diciembre de 2014

UN LIBRO PARA REGALAR POR NAVIDAD O REYES

Amigos de mi blog:

Como muchos sabéis, al margen del libro que ahora os oferto especialmente pensando en Navidad o Reyes, tengo otro libro terminado titulado “Desde el 2 de Los Caserones”, postura que fue durante muchos años la mía en Las Mesas, mas aún me quedan algunos ejemplares, y antes de lanzarme a la publicación de este mi tercer libro, necesito desprenderme de parte de stock de “40 años monteando narrados en primera persona”. Esto es así porque la editorial que ha aceptado el reto, no quiere que un libro compita contra el otro. Lógico.


                       Carátula, dorso y contraportada del libro


En este contexto la gente de Cazaworld me ha hecho una propuesta muy interesante para los lectores del blog de un humilde servidor.

Las nuevas tecnologías son un estímulo para mí porque me permiten estar en contacto con muchos amigos y contar mis historias que circulan por todo el mundo.  Por eso la idea me ha parecido muy buena.

En la Armería Cazaworld ofrecen un 10% de descuento a todos mis lectores.  El descuento se realiza con el cupón "Lolo" y es para una compra de más de 100 € antes de impuestos.

¿Cómo funciona? Es muy fácil, haces tu selección de productos en la tienda.  Cuando estés en el carrito de compras, pones la palabra “Lolo” en la zona de cupón de descuento y te aparece el descuento en la suma total.  

El enlace directo a la promoción en la Armería es:

http://armeria.cazaworld.com/promocion-lolo-mialdea

Aquí te dejo una imagen de como colocar el cupón:



Me anima también el hecho de que nada agrada más a un cazador que el regalo de un libro, que incluso como en mi caso, me los auto-regalo a la más mínima oportunidad por estas fechas.

Pensad que al 10% de descuento que ofrece la armería Cazaworld, se suma el hecho de que persiste mi oferta de hacéroslo llegar dedicado y exento de los gastos de envío, lo que supone un descuento acumulado de alrededor de 14-15 €, que para un libro cuyo precio es de 40 € PVP en librerías y armerías, no está nada mal.


Mariano Aguayo, prologuista, el autor y Miguel Ángel Búa, preambulista, durante el acto de presentación de "40 años monteando narrados en primera persona"

A continuación os dejo unos link que al margen de la información que encontrareis en mi blog, os conducirán a mucha información extra para conocer muchas más cosas de mi obra que son desconocidas de no haber accedido a ellas en la época en que se presentó. Espero que sea de vuestro agrado y ayuda.







Para terminar os dejo mi correo electrónico así como el de Bernardo, gerente de CAZAWORLD, a los que podéis acudir en caso de que os asalte cualquier duda:



                                        
                                        Muchos amigos me acompañaron en la presentación

Sin más os deseo las mejores fiestas navideñas en paz y amistad montera, así como mi deseo expreso de que los Reyes Magos de Oriente os regalen buena caza y, porque no, algún libro… Jeje

Recibid mi más cariñoso abrazo y un besote para las señoras.

Lolo Mialdea

Villancico del perrero

Hoy les he puesto a mis perros
unas cencerras de plata;

Me puse el coleto nuevo
y el traje nuevo de pana
y las zahones, bien limpios, 
y bien limpias las polainas;
He cogido mi trabuco
y la caracola blanca
y me he subido a un puntal
al apuntar la mañana.
Y vi una estrella muy grande
con una cola muy larga;

Solté las nueve colleras
para ver si la alcanzaban,
y perecía que los perros
en vez de ladrar cantaban.
Detrás de la estrella fuimos
corriendo yo, y mi rehala, 
hasta una cueva chiquita
donde había una luz muy blanca
y una Señora muy linda
y un hombre con mucha barba.

Y en un pesebrillo bajo,
Sobre una alfombra de paja,
estaba durmiendo un Niño
que se me metió en el alma.

¡Ni en un agarre sentí
lo que sentí esa mañana!
Olía la pólvora e incienso,
el trabuco no sonaba,
y hasta el cuchillo de monte
se derretía en su vaina,
mientras mis nueve colleras
ante el pesebre se echaban.

Cuando vi jugar al Niño
con las cencerras de plata,
yo toqué la caracola,
su madre cantó una nana,
y en los lomos a mis perros
les salían alas blancas....

CARLOS VALVERDE.





lunes, 24 de noviembre de 2014

LA TORRETA BALÍSTICA

Amigos de mi Blog:

En espera de que os pueda colgar algo mío, pues con lo pachucho que he estado pocas has sido las ganas de escribir, os dejo otra historia de nuestro colaborador POLVORILLA, que sin duda os colmará. LA TORRETA BALÍSTICA, una desternillante e internacional aventura "En las tierras de Gengis Khan" como él mismo dice.
                                                   La pasión de M,J, "Polvorilla", el lanceo
 .
Como el autor de estos relatos no me deja dar su nombre ni poner fotos donde salga "la jeró" de ningún menda - con todo el derecho del mundo, claro está - y como esto hay que adornarlo de alguna manera, pues os pongo una foto que me mando a modo de firma....y un par de instantáneas 
del padre de la criatura (lease Blog) y sus triunfos de la presente temporada pa que veais que uno sigue en activo. Cuando el amigo Félix montes escriba el correspondiente artículo lo haré mas "in extenso"
Y eso es todo, amigo, que diría Bug Bunny. Gustaros seguro que os gustará porque Polvorilla es un artista

Recibid mi mejor abrazo y besos para las señoras.
Lolo Mialdea

                                   Este entregó su vida en casa, Las Mesas...y va 1 de 1 tirados.

                                       Estas señoronas son de Cámaras Altas... ya son 3 de 3

LA TORRETA BALÍSTICA

Que sí hombre, que sí. Que con este cacharro le operas de fimosis a un mosquito a trescientos metros… Y es que la torreta balística es fundamental. Cuando uno sale de los barbechos manchegos a zonas de montaña, es esencial tener la seguridad de pegarle un estacazo a una tórtola en donde el viento da la vuelta.

En las tierras de Gengis Khan comprobé la efectividad del cacharrito. Los puristas dirán que lo ideal y verdadero es disparar a corta distancia. Pero cuando estás en el quinto coño, y encima el viajecito te ha costado siete mentiras a la parienta y condenación eterna con la Santa Madre Hacienda, pues oye, al cabro de turno le tienes que envolver la pellica sobre los cuernos como sea. Claro que lo ideal es matarlo con alza y punto a un par de metros… Otra cosa es conseguirlo.

Pataleando las zonas del Tien Shan descubrí mi poca afición a la corta distancia debido a que era literalmente imposible meter en el canuto a un animalito a menos de cuatrocientos metros… Ni grande ni chico ni regular. Es que en aquellas sierras peladas me sentía como un guarro jabalí en medio de una raña nevada: jodido pues. Me tiré dieciséis días detrás de mi ibex… y recé dieciséis mañanas para conseguirlo… Al final me hice con él. Y no fue ni milagro ni suerte. Sólo el destino.

El caso es que me veo en la misma, que nos vamos en busca de cabros a los pocos meses, en la orilla con Pakistán. Mi presupuesto tenía la misma dimensión que mis posibilidades de ligarme a la reina de Inglaterra, por lo que recorté en gastos y, pese al peso de mi conciencia carnicera, tampoco podría hacerme con la famosa torreta balística. Qué rollo, fijo que me vengo bolo por inútil… En las estribaciones del Pamir los bichos te ven a kilómetros y no sueltas un balazo a menos de quinientos metros ni de broma… Pero bueno, eché mi viejo Sako 300, y como decía aquél: balas tengo, ahora que Dios disponga. 

Me veo envuelto en un espinar de mil demonios. Dicen los lugareños que en las zonas bajas hay jabalíes, que hay algunos, aunque se ven a larga distancia… Pero los paisanos de aquí no tocan al jalufo (gorrino en moro) porque dicen que se condenarán eternamente… He estudiado la zona. Me voy a colocar en un cerro dominando dos valles, y que el par de perrillos careas de un pastorcillo entren con dos o tres fulanos pegando tiros. A ver si suena la flauta…

Pasan los minutos y nada. Agua. Ni una liebre. Me dispongo a cambiar de morrita, para dar un zapeo al siguiente barranco, y tenía que atravesar la zona que habían cazado. Metido en mitad del tomate, oigo a un perro ladrar a parao. Volví mentalmente a mi escenario manchego, con mis delantales y cuchillo… No dudé ni medio segundo. Aquel perro estaba ladrando a parao, a un oso, a un leopardo de las nieves o a un jalufo. Pero señalaba la presencia de algo… Y ahí que me metí…

Los guías me sujetan para que no se me ocurra entrar en semejante escenario. Me piden por Alá que no avance, que los jalufos son muy peligrosos… Éstos pobres no saben que en España matamos gorrinos con un par de perros y una navaja esparraguera… O sea que imagínate tú mi mansedumbre pudiendo entrar con un 300 por delante sabiendo que sólo hay un perro porque el otro está tan asustado como sus dueños…

Y vamos a vé como baila Migué…. La poca brisa que hay en ese espinar me viene de cara. Voy con un rifle, pero las músicas y chistes para después. Me meto a gatas, despacio, escuchando los latidos del perro. Debo estar a cuatro o cinco metros. A mi entrada en esa pequeña plaza llena de arbustos veo varios bultos que el perro señala. Me pongo de pie. Una cochina me ve y también se levanta. Nos quedamos mirando el uno al otro. No sé qué reacción tendrá, por lo que tengo el dedo en el gatillo apuntando entre sus ojos… Parece que da dos pasos para alejarse… y detrás de ella veo al macario más grande que hasta la fecha he contemplado… Sin pensarlo di dos saltos con la guardia baja y le soplé un trallazo que le ayudó a no tener necesidad ni de levantarse…

De regreso a España un amigo me preguntó cómo me las había apañado sin la torreta balística. Por supuesto le dije que me sentí como Paco Martínez Soria en la Gran Vía, atolondrado e inútil, porque para cazar en esos lares es necesario llevar la tabla balística aprendida como el padre nuestro…

¿Y el cochino lo tiraste lejos? Pues mire usted… de la cabeza del guarro al caño del metesustos habría algo menos de dos palmos…¡¡¡ Si es que no hay nada mejor como saber los grains de las balas…!!!

M.J. “Polvorilla”

lunes, 3 de noviembre de 2014

UN COCHINO DE DOS MONTEROS

Amigos de mi Blog:

¡Las cosas que pasan en las monterías!
Pasen y lean este articulo que es mi "opera prima" en la revista TODO JABALÍ, hermana menor ce Caza Mayor. Solo les pido que imaginen la cara de los dos protagonistas al tirar a la vez un cochinaco a 2 metros y solo encontrar un tiro. Paco Poveda y el que suscribe vivimos esta situación, muy normal por otra parte de no mediar la escasísima distancia que de los tiros. Y lo más grande fue que llovía sobre mojado porque algo parecido nos pasó en Las Mesas de Prieto, pero de este lance, tirando a unos 100 metros, solo os dejo una foto al final del artículo. Con nadie más me a ocurrido algo parecido.






En fin, que ojalá os riáis un poco en estos tiempos tan complicados. ¡Ese es mi único deseo!

Recibir mi mejor abrazo y besos para las señoras.
Lolo Mialdea





miércoles, 22 de octubre de 2014

ZAGUERO

Amigos de mi blog:

"Zaguero" se titula esta nueva narración de M.J. "Polvorilla" y a mi me viene de perlas porque zaguero voy yo, arrastrándome por la vida como una culebra reherida, el último en ánimos y el primero en pena. Se ha muerto mi tío Beni, mi segundo padre, mi maestro, mi amigo y a mi me quedan muy poquitas ganas de "na" y menos de escribir.

                        Beni con su lince del cerro de Pedrolopez, cuando aun se podían tirar

Me dejareis pues que me quede de retranca, en la traviesa de la chimenea de la casa de la mancha vecina, y deje al maestro Polvorilla todo el trabajo. Por Beni echad una oraciones por más que esté con los grandes monteros de su tiempo - sus pares ínter pares - echando manchones en los pegotes de monte dorado del cielo, allí donde los perros tienen alitas blancas y no faltan nunca las reses. ¡Te quiero, tito!

                                         Desde los 4 años anduve pegado a sus zahones

Recibid mi mejor abrazo y besos para las señoras

Lolo Mialdea



ZAGUERO

Que no se puede, carajo. No podemos quitarle más dificultades a la caza y convertirlas en facilidades para los torpes humanoides. Venga balas en la recámara. Aumentos. Medidores de distancia con corrector de ángulo… ¿pero a dónde demonios vamos a llegar? Lo siguiente serán las balas teledirigidas… Se me estrujan las tripas. Y cada vez mejores venados, más cochinos con marfil, y carneros cruzados con marco polos… Que ningún amor murió de hambre, sino de hartura…

En lo alto de la cuerda del Sopellano que me ha tocado. Hice bien en entablar confidencias con aquel hombre viejo que se calentaba en la lumbre desde temprano. Hice mejor en convidarle a un solysombra para romper el hielo. Aquel hombre se llamaba Zacarías y por su hechura se parecía más a un ex presidiario que a un guarda retirado. Pero no me pregunten por qué pero tengo imán con esta gente. Qué gran tipo.

Zagal, orilla del puesto hay una vereda, a la parte alta de una madroña gorda como el cerrojo de un penal. La coges que verás como desde un peñón donde muere la vereda vas a tener mejor vista. Además ende allí no soplas y los vecinos no te puen decir ná. 

Y alllí que me planté. Qué raro se me hace llevar un rifle al hombro en una montería. Si a mí lo que me gusta -lo que de verdad me saca de tranco- es tronchar lentiscos con los perros a lomos de Asesino, y que vengan bombas. Pero no, hoy toca ir de “señorito” y agradecido que voy. A nadie le amarga un dulce. Vaya día. Agua por todos los regatos, sol luciendo en los cielos… Madre mía qué bonito es montear.



En lo alto del peñón que me he encajado. Hay dos callejones que poco tardan en traerme dos cochinos que logro matar a pocos metros y con poca dificultad. Que me las den todas ahí, no hay quien pueda conmigo. Mi ego me supera. Y recé un padrenuestro por mi amigo Félix Lozano que desde la Gloria me estaba viendo.

Oigo el monte, vienen reses. Una cierva, un vareto y de zaguero un venado. Me los como. Van a pasar a siete u ocho metros. Apunto al veleto… boom…. Agua. Cerrojeo, el venado corre pero sigue estando muy cerca… Repito tiro y repito fallo. Otra bala al cerrojo. Apunto de nuevo… Boommm!! Fallo también. Pero qué carajos me pasa, si con una cerbatana lo puedo poner patas arriba. Meto la última bala mientras el venado pasa el cortadero y… Nones. Cuatro balazos perfectamente colocados fuera del cuerpo del animal. Me desespero, busco dos píldoras más. Tiro de cerrojo y apunto de nuevo. El venado ya a distancia prudente se detiene. Era una distancia lógica por lo galopado pero las balas van por el aire, no cogiendo veredas. El ciervo pensó que ya estaba a salvo. Se detuvo y me miró…

No pude. No pude y así se lo hice saber. Había tenido cuatro oportunidades de hacerme con él. Cuatro fallos garrafales. Y el venado se lució y me ganó la partida. Los monteros vieron la escena. Bajé el rifle, tiré el sombrero a hacer puñetas y, con bastante mala leche, pegué un grito brindándole:
¡Vete a hacer puñetas maricón!


M.J. "Polvorilla"