viernes, 25 de abril de 2014

EL LOBO Y LOS DIFERENTES SENTIMIENTOS QUE DESPIERTA

           EL LOBO Y LA SENSIBILIDAD QUE DESPIERTA.


                                                                  Lolo Mialdea Lozano
                                                                  lolomialdea@gmail.com


        ¡El lobo! A su simple mención se despiertan en el común de los mortales sentimientos atávicos y contradictorios. Es animal admirado y odiado por igual. Taimado, sanguinario, admirable, demoníaco, protegible…mil son las ideas – más o menos preconcebidas – que nos despierta. Lo cierto es que su aullido nos pone el pelo de punta y su simple presencia – que diría Juan Lobón – nos puede poner el cuerpo al revés. El decía que se alobaba porque el “jusmo” le entraba por los blandos de la herida que le dejó un viejo cochino.




   Vaya por delante que lo he podido matar y en zona tan delicada como la mancha del Los Rasos de las Cabezas a pocos km del Guadalquivir cordobés allá por el año 2000. No lo tiré por puro instinto de lo bueno y lo malo, pudiendo en mi la faceta de ecologista, pues los buenos cazadores lo somos, y más que nadie. También los oí muchos años antes, quizás en el ’75,  en los barrancos de La Onza, y se me corto la respiración. Otrosí digo que si me surgiera la oportunidad de cobrarlo allá donde su caza es legal, no lo dudaría ni un instante e iría a por él, más no entraré hoy en sus limites legales de caza ni si convendría ampliarlos o incluso reforzar poblaciones en serio peligro o, llegado el extremo, repoblar donde los hubo y se acabaron, por ejemplo en las Sierras de Cazorla.
   Pues es en este ambiente cuando publiqué un vídeo, quizás demasiado descarnado pues se prolongaba en una agonía nada agradable, en la página de Facebook de la cual soy coadministrador MONTEROS (https://www.facebook.com/monterosandaluces?ref=hl). Repito que debí cortar los últimos segundo de la película más mis limitaciones cibernéticas no me dejaron y lo colgué tal cual me llego. Al margen de cualquier cosa su interés es innegable y el lance – al aguardo supongo – muy interesante. Lo que no podía suponer, hablando en “Román paladino”, es el follón que se iba a organizar. Jamás había visto tal nivel de disensión entre compañeros cazadores, que iba desde el insulto puro y duro, a opiniones muy poco halagüeñas para el futuro de nuestro cánido ibérico. El resultado a día de hoy son las 13.464 visitas que tubo, a las que habría que añadir otros muchos miles en las sucesivas entradas que sobre el tema se vertieron.
Todo ello me llevó a reflexionar sobre el tema y les cuento las conclusiones a las que llegué, más tened en cuenta que escribe un montero, y no un filósofo o sociólogo.
En primer lugar comprobé que, salvo excepciones no poco significativas, las respuestas se dividían claramente según se fuera cazador de mayor o de menor, y del mismo modo, según el lugar de residencia de quien comentaba sobre el tema.
Está claro que un cazador leonés, por ejemplo, que ha visto las razzias lobunas en ganados propios o ajenos, no tendrá demasiados escrúpulos al respecto. Esto esta más claro que el agua y no merece comentarse más.


Por otro lado, el montero, que ha visto venados, cochinos, gamos o muflones, agonizar bajo sus tiros o en un agarre, hecho este perfectamente normal y concomitante, no verá con tanta repulsión el hecho de que sea el lobo el que sufre, por más que no le resulte agradable. No, no puede ser lo mismo para aquel que ha visto caer esos lagrimones que destilan los ojos de los venados en su postrera angustia, así como tampoco para el que haya oído el gamitar de la cierva agarrada o el chillido desgarrador de la marrana apresada.
Sin embargo, al cazador de menor exclusivamente, dado que sus presas no resultan de rasgos expresivos al estar heridos, es lógico que le resulte en extremo desagradable, gratuito y contra natura, el hecho que para sus compañeros es normal. Desde aquí quiero disculparme ante estos compañeros si les herí.
Más hay un último tema sobre el que he reflexionado y la conclusión a la que he llegado se me antoja tan simple como comprensible, y para colmo se da en grado superlativo en los cazadores de escopeta y perro, para los que este es como un hijo con el que convive a menudo en su propio hogar. ¡Claro está que el lobo no deja de ser un perro salvaje, y toda su panoplia de gestos nos recordarán a los de nuestros compañeros de andanzas tras perdices y conejos! Debe de ser terrible imaginar a su can con un tiro en el codillo exhalando sus últimos quejidos y mostrando ese gesto tremendo que se produce ante la muerte.


Para terminar también he pensado en los perreros y rehaleros, y en tantos monteros a los que nos gusta sobremanera tirar de cuchillo en el lance más superlativo que nos ofrece nuestra montería española. Todos – o casi todos – matamos rápida y enérgicamente para evitar el sufrimiento del animal prendido por la jauría, pero a ninguno de estos personajes he oído quejarse por el vídeo de marras. ¿No será porque viven tales lances rodeados de sus perros y que estos resultan heridos o muertos a menudo? Ellos viven esa agonía tan a menudo que la encuentran normal aunque se les parta el alma ante cada tragedia sufrida por uno de sus auxiliares apuñalados en el cumplimiento de su deber. Le confesaré algo: Como uno ha hecho de todo en este mundo de la cacería y ha tenido rehala entrando a menudo a batir con ellos, he vivido en primera persona lo que mas arriba cito, y no puedo negar que he llorado en el monte abrazado a mi Turco o mi Campi, muertos en mis brazos, o mientas les lavaba las tripas con vino, sucias de tierra y hojas, antes de metérselas y malcoserlos en una primera cura. Les ponía penicilina y los llevaba a hombros al camión, de modo que nadie ose decirme que no se de lo que hablo. En mi zurrón aun son elementos imprescindible los avíos de remendar perros, ahora ajenos pero no por ello menos compañeros.


Si alguno de nuestros amables lectores está interesado, sepa que he publicado anécdotas e historias muy ilustrativas ocurridas a personas muy cercanas a mi en mi libro “40 años monteando narrados en primera persona” o en mi http://lolomialdea.blogspot.com.es/ (Varias entradas), una de las cuales, solo como ejemplo, es: http://lolomialdea.blogspot.com.es/2011/10/marchando-una-de-lobos.html, publicada primero en trofeo en octubre de 2011.
A mi me fascina este animal. ¿Y a ti?



                                         
                                                                                    Lolo Mialdea

                                                                                  Córdoba a 22 de abril de 2014