domingo, 27 de enero de 2013

LOBI: EL LOBO DE RUBÉN TOLEDANO

Amigos de mi blog:

Ante todo disculpadme por esta "larga" ausencia, pero  las circunstancias (tristes) y el mucho montear -¡que no falte!- me han impedido mantener la frecuencia acostumbrada en mi/nuestro blog.

...Y es que cuando digo tristes no hablo de cualquier disgusto tonto y tópico. Es que resulta que mi tío Andrés, Andrés Mialdea Hidalgo, un grande de la montería cordobesa; creador de un coto que a base de sacrificio se ha convertido en un referente para los buenos monteros como son "Las Mesas", nos ha dejado tras luchar contra un corazón que no le cabía en el pecho. No puedo por menos que dejar constancia de mi profundo dolor en esta entrada, pues no solo era mi tío, es que fue mi medio maestro y ...y yo lo quería con el alma. En su día, y con la perspectiva que da el tiempo, merecerá, más que nadie, un recordatorio desde este espacio "cibermontero" ( ¡que "palabro" acabo de inventar, Dios mío"!) Pero vamos al lío, que hoy es el día de Rubén Toledano y su loba.


                                              El autor de este relato en su entorno natural

 He de confesar que en un principio me sorprendió muchísimo que aquella entrada de meses atrás sobre el "Lobo del Valdoguín" -¿ recordáis?- batiera todos los récords de entradas en el Blog. Luego, a base de reflexionar y dejar vagar mi propio subconsciente, comprendí. El lobo es, con mucho, el animal más atractivo, mezcla de atavismos, leyendas y nuestra propia genética, el verdadero "tótem" de nuestra fauna española. Un servidor, que lo ha tenido en la cruz del canuto sin pensar siquiera en rozar el gatillo, y los ha oído aullar en lo más perdido de las sierras de Cardeña y Montoro; evocándolo hoy con la claridad meridiana de mis recuerdos juveniles que aun me provocan un escalofrío, cree saber de lo que habla.


                                      Catar las manchas en verano es fundamental

Pues en este contexto me sorprendió aun más que un montero experto y curtido como Rubén, se pusiera en contacto conmigo a través de facebook comentándome cuánto le había hecho mella el ya citado relato del lobo cántabro, y añadiendo que él tenía su propia experiencia personal pues poseyó -si eso es posible en este animal- una loba cuando era niño.


                          Rubén, como se puede comprender leyéndolo, es amante de los animales y cazador

La misiva me echó el "tarro de pensar" a funcionar y no tardé en invitarlo a que se lanzara a contarnos su experiencia. No me sorprendió su aceptación: Lo que si me dejó perplejo es la calidad humana y la tremenda fuerza del relato que recibí días más tarde.

                                                                    ¡¡Cazando!!

Tengo que deciros, amigos todos, que muy pocas cosas me hacen -¿como lo diría?... ¿extremecerme?- en lo tocante al campo y sus alucinantes aconteceres. Pues bien, Rubén y Lobi consiguieron sorprenderme: He aquí su historia. Si disfrutan solo la mitad que yo, me doy por más que satisfecho.

Llegados a este punto -pobre introducción de lo que les aguarda- solo tienen que clicar AQUÍ para acceder a la historia de Lobi y Rubén.

Un fuerte abrazo para todos y besos para la señoras.

Lolo Mialdea


viernes, 4 de enero de 2013

EL TRABUCO, ICONO DE LA MONTERÍA



Amigos de mi blog:

Desde la nebulosa de mi memoria de niño, recordaba el trabuco como algo casi tan consustancial con la montería como los perros y perreros, las armas que usaban mis tíos -mayormente la escopeta o aquellos Browning "Don Gonzalo" y "Checos" de cerrojo- las caballerías y sus arrieros, los monteros, o el monte mismo, y ahora que está condenado al ostracismo y el sonido bronco de sus estampidos es ya un anecdótico milagro en manchones organizados a mayor gloria de la tradición, no he querido que aquellas nubecillas blancas que brotaban entre los chaparros se pierdan para siempre, pues mucho me temo que cuando nuestra generación tenga su domicilio en "el cortijo de los callaos", su uso y utilidad caerán en el olvido de la noche de los tiempos monteros.


    
Otrosí digo que no he querido andarme por las ramas y me he mojado añadiendo de mi peculio cosas que jamás vi escritas en sitio alguno. Si estáis de acuerdo conmigo, que Dios me lo premie, y si ando errado, que me lo demande. Y es que salvo algunas menciones que cito en el artículo -Trofeo Noviembre de 2.012– nadie ha entrado a  saco en el tema. No lo busquéis entre las magnificas páginas escritas por Urquijo, Yebes o Aguayo: Nada salvo menciones coloristas encontrareis. Solo otro grande de la montería: Juan de Dios Olías, rasga la superficie en el didáctico párrafo que a continuación os dejo:
   
"Pronto los perreros avispados debieron comprender que bien utilizado podía cazar como varias colleras de perros. Así, un cochino encamado que se resiste a salir pese al acoso de los perros, rompe despendolado de un trabucazo en lo alto de la mata. Cuando los venados torean a los perros dándole vueltas a un cerro sin querer asomarse al limpio, otro zambombazo en la cima los pone en el verdadero camino. El perrero que sin perros ve una pelota de reses amagadas tras haber sorteado a las rehalas, se basta con el trabuco para volver a echarlas a las escopetas”
    
En fin, compañeros monteros y amigos queridos, aprovecharé lo señalado de la fecha para desearos un feliz y prospero año entrante, por más que esto último se me antoje una utopía.
    
Como siempre, tras leer esta entradilla, podéis acceder al artículo original escaneado con solo clicar AQUÍ.
    
Recibid un cordial abrazo y besos para las señoras.
    Lolo Mialdea